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Destinos diferentes: Bacalar

El fin de semana pasado, nos escapamos a Bacalar. Declarado Pueblo Mágico, está ubicado al costado de un laguna conocida también como la Laguna de Siete Colores, que solo por su color tipo Caribe vale la pena una visita. 

Este lugar está en plena transformación. Al caminar por sus calles uno no solo puede disfrutar de la hermosa laguna, sino también ver todos los pequeños hoteles y restaurantes que están dándole nuevos aires a este pequeño pueblo. Nos recordó al equivalente de una Playa del Carmen hace unos 15 años, antes de que se volviera para nosotros, demasiado grande.

Bacalar se encuentra a unos 40 kilómetros de Chetumal y ofrece un sin fin de actividades para sus visitantes. A sus alrededores hay ruinas para los que quieren explorar la cultura maya. En la laguna, se ofrecen todo tipo de actividades que van desde renta de kayaks, veleros y tours que te llevan a los manglares e isla de pájaros para avistar aves y hasta cenotes que puedes explorar de distintas maneras. Recomendamos rentar un auto para moverte de un lugar a otro y en el aeropuerto de Chetumal hay varias arrendadoras de autos para hacerlo.

Para alojarte hay muchos pequeños hoteles. Aunque los hay sobre la laguna, recomiendo mucho el hotel Casa Chukum que se encuentra en el centro, ubicado perfectamente para caminar al fuerte y los restaurantes. Desde que uno llega al lugar, es evidente el buen ojo por el diseño y cuidado de los detalles de los dueños. Al platicar con su dueña, Deborah, nos contaba que ella y su marido italiano, habían tenido un local en el Mercado Roma en la Ciudad de México, pero que trás el temblor decidieron emprender una aventura que culminó abriendo un hotel en Bacalar. Los desayunos, incluidos en el precio de la habitación son generosos, con fruta y conservas caseras, así como huevos y chilaquiles y hasta con café express incluido. Las habitaciones están impecables, con todo tipo de detalles y muy confortables. Además, si deseas pasar el día en la laguna, tienen un acuerdo con el Club de Playa Maracuya, que está muy cómodo con tumbonas y hasta columpios en la laguna. 

Algo único que ofrece Bacalar, además de su bella laguna, es el Fuerte de San Felipe, en donde hay un pequeño museo de la piratería. Aquí se cuenta un poco la historia del lugar, desde tiempos prehispánicos y después las interacciones que tuvieron con piratas o corsarios, dependiendo su denominación si contaban con la patente para saquear barcos por parte del estado inglés. Es un pequeño museo que se visita en unos 20 minutos, pero garantizo aprenderás algo.

Tras la visita al Fuerte, recomendamos pasar por una fresca nieve a la heladería Annie Delicias ubicada en el centro del pueblo. Ese día probé la nieve de coco, la cual venía con trozos pequeños de coco fresco y además con la opción de servirlos con chamoy o Miguelito. Opté por los dos y resultó la mejor decisión, eran de esos sabores que te recuerdan tu niñez, con esos sabores ácidos, salados y picantes. 

Para comer hay todo tipo de restaurantes. A medio día para un buen ceviche están Catch o Kaipez. En Catch recomiendo mucho el aguachile de camarón rojo, preparado con un picante chile piquín, así como su pulpo a las brasas. En la noche, para comer italiano y unas pizzas buenísimas, esta Finisterre. Su pizza margarita con mozzarella fresca y grandes hojas de albahaca sue estaba de 10. Y para comida mexicana está Nixtamal. Y para una buena carne, Bote de Leche.

Así, Bacalar ofrece una vacación para los que gustan de explorar los lugares, para los que huyen de los grandes complejos hoteleros y gustan de una vacación con personalidad. La próxima vez que te quieras escapar, sin duda vale la pena tener este lugar en tu radar.

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