Comida

¿Sabías que no todo té es té?

Para nosotros no hay más grande placer que tomar una taza de té en nuestras manos y dejar que su calor y sus aromas nos envuelvan y transporten a lugares lejanos como la India, China o Japón.

El auténtico té proviene de la planta “Camellia Sinesis” (con varias subespecies dependiendo de la región). Así que si no proviene de la planta camellia sinesis, es una infusión.

La planta del té requiere para crecer de un clima tropical y húmedo. Al igual que el café, el té más fino se da en climas más templados con mayor altura, ya que el clima templado desacelera el crecimiento de la planta, hace que el arbusto sea más compacto y esto resulta en una mayor intensidad de sabor. Además, cada región, la altura, el tipo de tierra y clima incidirán en el sabor, calidad y carácter de la hoja. A pesar de que el té se cultiva en más de 40 países, el mejor té del mundo, según los expertos, se elabora en 5 países: China, Japón, Taiwán, India y Sri Lanka (antiguamente Ceylán).

Cuando hablamos de un té de buena calidad, las hojas de la planta son desprendidas manualmente y después son procesadas de maneras distintas para convertirse en distintos tés, con sabores variados. Primordialmente hay 3 tipos de té: (1) el té negro, (2) el verde y blanco (que se distinguen por el momento en que se cultiva la hoja) y (3) el oolong y pouchong (que se distinguen por el nivel de fermentación). Todas las hojas de té primero se secan naturalmente y una vez secas, se les trata con distintos niveles de oxidación o exposición al aire. El té negro, es el más consumido en el mundo.

Una vez seco, se enrolla para obtener la presencia de los jugos en las hojas y después son oxidadas, fermentadas y expuestas al calor para obtener un color cobrizo. El té verde y blanco no se fermentan. Populares en China y Japón no se oxidan, sino que son vaporizados para retardar la enzimas que reaccionarán con el oxígeno y que podrían resultar en la fermentación. El té oolong y pouchong, son semi-oxidados y sus hojas tienen tonalidades verdes y cafés.

De estas tres principales variedades, se desprenden todos los tés que tomamos, en donde cada región elabora tés específicos con distintos nombres a pesar de provenir de la misma planta. Algunos tés pueden aromatizarse con flores, como el té de jazmín o podrían aromatizarse con esencia de alguna fruta, como el Earl Grey, que es aromatizado con bergamota que proviene de la cáscara de naranja del mismo nombre. Otros son producto de un blend como el English Breakfast (aunque dependiendo de la marca podría ser elaborado únicamente con té negro chino Keemun).

Una vez que los tés se han procesado, son calificados por su apariencia. El té de mejor calidad es el té que mantiene la hoja completa, que no tiene tallos, que posee intensidad de color y con la presencia de brotes. El de menor calidad, es el polvo.

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